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Dentro de la
historia de la pintura se conoce con el término Puntillismo a la técnica
pictórica creada y perfeccionada por algunos pintores neoimpresionistas, como
Georges Seurat (1859-1891) y Paul Signac (1863-1935), quienes se basaron en las
investigaciones sobre la absorción y reflexión de los colores del químico y
profesor francés, Michel Eugene Chevreul (1786-1889).
Consistía esta técnica en yuxtaponer toques, trazos o “puntos” de color puro
sobre la tela, de tal forma que estas pinceladas se unieran en el ojo y
produjeran, visualmente, el efecto de otro color. Por ejemplo, para pintar un
color verde, Seurat pintaba pequeñas manchas redondas azules y amarillas,
dispuestas una al lado de otra, que, vistas a distancia resultaban de color
verde. Además, los puntillistas intentaron utilizar el fenómeno del contraste
simultáneo, según el cual los colores estimulan en la persona que los ve, la
visión de aquellos que le son complementarios.
Aunque comúnmente se acepta que otros pintores, como Vermeer y Guardi, y otras
culturas, como la china, habían experimentado con el Puntillismo, se reconoce
ampliamente a Seurat como el artista que dio al término su significado
específico. Seurat mismo llamó a esta técnica “ Cromoluminarismo”, pero la
historia la ha definido con varios nombres como Divisionismo, Neoimpresionismo y
Puntillismo, siendo este último término el más corriente y aceptado.
Entre los seguidores de Seurat estuvieron Paul Signac, Albert Dubois-Pillet
(1846-1890), Henri Edmond Cross (1856-1910) y Angrand. Tanto Van Gogh como
Pizarro realizaron algunos cuadros utilizando la técnica puntillista
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